Dejar todo en efectivo con inflación
El error
Cuando hay inflación, el dinero que se queda quieto pierde poco a poco lo que puede comprar. Se siente seguro porque el número en la cuenta nunca baja — pero la canasta de bienes que ese número puede comprar sigue encogiendo.
Cómo reconocerlo en ti
- Te sabes al peso el saldo de tu cuenta de ahorro, pero no qué tasa paga.
- Dinero que no tocas desde hace dos años está en la misma cuenta que tu gasto mensual.
- Has pensado "lo invierto cuando tenga más" más de una vez, durante más de un año.
Lo que cuesta si no lo corriges
Este error nunca se anuncia, porque el saldo de la cuenta solo sube. Piensa en un monto guardado en una cuenta que paga casi nada mientras la inflación corre al 6% anual: a los cinco años compra alrededor de una cuarta parte menos que antes, y a los diez años cerca de 45% menos. Nada se perdió en ningún estado de cuenta. La comparación que importa no es "¿bajó el número?" sino "¿esto sigue comprando lo que compraba?".
La solución
No necesitas tomar un gran riesgo para arreglar esto. Mover los ahorros ociosos a un bono del gobierno o un fondo de liquidez que al menos siga las tasas de interés cierra la mayor parte de la brecha, con la misma seguridad o casi la misma que el efectivo.
Un ejemplo concreto
Un monto que hoy alcanza para un carrito completo del supermercado alcanza visiblemente para menos del mismo carrito un año después, una vez que la inflación relevante se acumula — mientras que una posición en bonos del gobierno que gana una tasa más cercana a esa inflación le sigue el ritmo mucho mejor, con un nivel de seguridad similar.